Bam Bam

Se llama Myriam. Tiene una edad indefinible. Salió la semana pasada de una larga condena. No quiero dar dígitos que alimenten morbos.

Le dicen Bam Bam. Porque dejó su femineidad probablemente en su último delito. Como muchas. Se viste, se peina y camina como hombre. Pero tiene ojos que brillan como si su físico fuera solo eso, una coqueta criatura. De cerro, de bosque o de centro comercial. Más de cerro diría yo.

El Bam Bam me veía cargada y partía corriendo a ayudarme. Yo no dejo que me ayuden mucho porque a veces tampoco quiero ser tan mujer. Pero él me cargaba entera. Y digo él porque ser él o ella no importa nada. Menos dentro de una puta cárcel. image

Hoy llegué y la Gitana, su mujer, me tenía esta carta.

Yo no le puedo dar trabajo al Bam Bam porque no tengo. Y eso me parte el corazón como si fuera la camisa de Hulk abriéndose.

No puedo por la chucha. No puedo.