Blood brother

Mi amigo Marco Turu se fue a hacer un curso de Ayurveda a la India. Bueno, volvió pero lo sigue haciendo. Y viviendo. Como nadie que yo conozca al menos.

Yo no confío mucho en la medicina si no te entregas a ella en un 100%. Sea cual sea.

Me entrego a las manos de Marco porque hace unos masajes faciales ayurvédicos que me dejan de 26. Lo juro. Después se me pasa. También intento obedecerle en el resto y no lo hago. Marco no me pide que deje de tomar remedios. Porque es brillante.

Y me hizo ver esta película en Netflix que no tiene nada que ver conmigo, pero quiero proponerles que la vean.

Contarles que he vivido y sufrido bastante. Y que cuando Rocky Anna sana a ese niño a punta de agüita y amor, sentí que todo en la vida volvía a tener sentido con solo eso. image

Una vez tuve un pololo que cuando me encontraba triste, me abrazaba con amor y delicadeza la cabeza. La champa, el cráneo, ese sector. Me calmaba y me sanaba. Y siempre me hacía sospechar que si me protegía, podría seguir.

Gracias Marco, sobretodo por no tener facebook y porque no te vas a meter al blog de Manos Libres para putearme.