La suerte de la presa la calle la desea

Fui. Estuvo como y mejor que siempre. Yo arrastro las patas hasta que entro. Es raro. Pero me viene la actitud de gendarme en el momento de cuadrarse. Siento que, aunque no soy mejor que nadie ahí adentro, todo lo repugnante que tiene mi vida pasa en un lugar donde esas mujeres no pueden estar. Entonces, chanta la moto, no te puedes quejar. Pase lo que pase, tu podrida vida tiene algo que ellas añoran mucho y no tendrán. Por hoy. 07-obra

Y pasaron cosas lindas más encima. Hay peleas duras entre ellas. Ahí no se pelan, se dicen las cosas a la cara y corre sangre literalmente. Porque el espacio es chico. Las mariconadas no pueden convivir sin resolución en tan pocos metros cuadrados ni con tanta reja.

Entonces respecto a eso, en Manos Libres no se permiten peleas. Pero yo siento algo parecido a más que afecto por cada una, hay un sentimiento extra de protección y admiración hacia ellas. Y quiero sana convivencia. Y encima que pase lo que pase, sigan yendo. Entonces esa yegua de mierda peleadora que soy acá afuera, se cree paloma de la paz adentro. Todo es raro dije. Todo es un limbo. Todo se invierte.

Y bueno, me pongo latera, es cierto, pero todo es tan lindo adentro que me cuesta resumir. Lo que quiero decir desde la primera puta letra de hoy es que hoy convivieron en un bendito container tres mujeres que se sacarían la yugular con gusto por estar todas juntas en Manos Libres.

Y sí. Lo agradezco. A Dios, dios y al mismísimo Satán.

Tengo suerte🍀